POR LA CUARENTA, también nos pasa

POR LA CUARENTA, también nos pasa

Camino al Banco recuerdo aquella larga lista de trámites y  priorizo, después de ir a pagar me cruzo a para allá y después voy a tal. Una vez por semana, al menos me cruzo con Juan; seguro que barriendo la vereda de la tienda está Rosa. Sigo caminando miro mi teléfono, mientras camino escribo un breve mensaje de texto, miro al frente (o por lo menos levanto la cabeza), vuelvo la mirada al celular y presiono enviar.

Llego al Banco ¡Tengo que pagar!. Que lindo día, mucho sol, aunque el aire fresco como siempre en el Valle. Pregunto:

-.¿Esta es la cola para la caja?

-.Si. (me dice la señora que dejó de ser la última en la cola).

-.Bueno, gracias. (que  le pasa a la vieja, ni siquiera un ¡Buen día!)(luego recuerdo que yo tampoco saludé)

Me acomodo nuevamente en mi posición de último en la fila, puesto que ocupo por aproximadamente 1 minuto. Y comienzo a observar: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 7 personas utilizando celulares. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9,9 mujeres con niños. 1, 2, 3, 4, 5, hombres sonriendo mientras hablan con amigos. 1, 2, 3, un sinnúmero de personas en el interior de un sinnúmero de vehículos esperando el verde, y otros tantos apretando el acelerador, pizando fuerte el pedal, apurando el tranco. Cambio mi postura, y dejo caer todo mi peso en la pierna derecha.

Sigo observando (no queda otra): ¡Que viejo , que arruinado, como se le vinieron los años por Dios! ¿Qué le pasó?

Avanzó, avanzó la cola… cinco pasos al frente ¡El panorama no ha cambiado mucho! Pero, ¡Qué lindo día, hay mucho sol!

Comienzo a ponerme puntilloso, veo el cartel al cual se le ha borrado una letra ¡Como no lo han vuelto a pintar!. Miro hacia atrás, se multiplicaron las caras y dos de esas presionan sus dientes contra el labio inferior (asumimos pensar lo mismo).

Vuelvo a recordar que es una jornada hermosa, llena de sol. Sin embargo comienzo a mirar el reloj más seguido y empiezo a sentir que los minutos no avanzan …y la cola tampoco. Esto de venir al Banco me pone de mal humor. Nuevamente trato de recordar que es un hermoso día.

Han pasado ya 25 minutos, la cola avanzó dos veces, aproximadamente 10 metros y creo asumir, por mis cálculos que restan otros 20 minutos de espera por lo tanto seguramente veré dos o tres personas más a las cuales la vida les ha pasado por encima, otras 10 madres con niños, otras decenas de personas esperando el verde del semáforo…etc…etc…etc.

Es el turno de la mujer que me antecede, ya no falta nada, han pasado poco más de 20 minutos mis calculos no fallaron. Ahora es mi turno, hablo con el cajero (no automático, el que habla) le pregunto como le va me dice que muy bien. Le paso cuatro boletas, una de ellas, tasas municipales. Escuchaba en la radio que el municipio cobra alrededor del 45 % de las tasas y pienso, si pago puedo quejarme tranquilo.

Muchas gracias me dice el cajero, inmediatamente pienso, que rápido me atendió…tanto tiempo de espera para tan corto trámite, giro, otra vez pienso.Ahora sí, afuera me espera un hermoso día…y sí…son cosas (simples) que pasan por la cuarenta (y en otras parte también).