¿Qué sucedió con Raúl Larrañaga el 23 de abril de 2012?

¿Qué sucedió con Raúl Larrañaga el 23 de abril de 2012?

El joven seminarista, a punto de recibirse de sacerdote cayó de un techo  de 7 metros de altura en Buenos Aires. A tres años de su muerte, su madre, Adriana Tello sigue su búsqueda. Conocer qué sucedió aquel 23 de abril de 2012 donde Raúl Eduardo Larrañaga permaneció más de una hora y media tendido en el suelo sin ningún tipo de ayuda.

Entre los interminables pedidos de justicia de la familia Larrañaga llegó a la producción del portal xla40.com el pedido de Adriana Tello quien nos narra su triste historia de esta forma.

«…Hace 3 años falleció mi primer hijo que era seminarista a punto de ser sacerdote en Bs. As. y desde entonces intentamos esclarecer lo sucedido pues, si bien cayó desde un techo a más de 7 metros permaneció más de 1 hora y media tendido, su cuerpo no estaría donde debió caer, allí limpiaron todo, no hicieron denuncia y aunque habían más de 20 personas, nadie dice haber sabido algo, todo eso más otras varias cosas extrañas que nos llevaron a buscar ayuda legal..»

LA HISTORIA «OFICIAL»

Raúl Larrañaga era un profesor de Filosofía que además actuaba desde hacía diez años como seminarista salesiano de la Orden de Don Bosco, una de las más importantes de la Iglesia Católica. Esta actividad le permitió al joven mendocino viajar por distintas dependencias de la congregación dictando clases y ayudando en las comunidades religiosas de Córdoba y Buenos Aires.

En abril del 2012, Larrañaga prestaba servicios en el Teologado de San Justo, situado en calles Triunvirato y Bufano del barrio Villa Luzuriaga, en la localidad bonaerense de San Justo (partido de La Matanza) y perteneciente al Complejo Sagrado Corazón. El lunes 23, Raúl estaba realizando unos trabajos en el techo del edificio principal, cuando éste cedió y el joven seminarista cayó desde una altura de siete metros. Instantáneamente perdió la vida.

CONTRADICCIONES

Las dudas comenzaron cuando en la congregación las contradicciones eran moneda corriente, sobre todo en asegurar o no que mi hijo estaba realizando arreglos en el techo del edificio. Ante nuestras preguntas, se empezaron a molestar y directamente se negaron a atendernos. Incluso nos enteramos que, poco después que Raúl falleció, viajaron a Mendoza pero no pudimos obtener respuestas”, explicó.

Dado que pasaron los meses y nadie se comunicaba con ellos, Adriana y su marido, Hugo Larrañaga, viajaron en septiembre del 2012 a Buenos Aires, principalmente porque no tenían ni el informe de la autopsia. Por jurisdicción, la causa recayó en el Juzgado de Garantías nº 4 del Departamento Judicial de La Matanza, donde los padres de Raúl se encontraron con un nuevo obstáculo: “Tuve que hacer un pedido por escrito, porque el expediente estaba casi cerrado y archivado. La congregación estaba notificada y ni siquiera hicieron una denuncia”, aclaró la mujer.

En sus viajes a Buenos Aires, tanto en septiembre como en otro que realizaron en enero del 2013, Adriana y su marido se enteraron de varios episodios curiosos. Por ejemplo, que la Policía no pudo recolectar evidencia porque en la comunidad habían limpiado en el lugar del accidente, y que incluso repararon el techo poco después del siniestro. Además habían borraron archivos de la computadora personal de Raúl.

Fue así que los padres del joven seminarista tuvieron que empezar casi de cero, por lo cual se contactaron con algunos miembros de la comunidad salesiana. “Muchos testigos nos aseguraron que no sabían nada, incluso un chico que estuvo con Raúl en el momento de su caída aseguró que justo no vio cuando se cayó”, indicó Adriana.

Además, hubo un recambio de miembros en el Teologado durante el 2012, según Tello: “Los principales testigos se fueron yendo de la congregación en los meses siguientes y el padre director de ese momento, Leonardo Palazzo, se fue a vivir a otra provincia”. De todos modos, logró que las autoridades de Sagrado Corazón reconocieran que Raúl murió mientras hacía trabajos de arreglos en el techo.

Tras conseguir la documentación de importancia y obtener fotografías, con ciertas dificultades, Tello regresó a Mendoza y trató de reconstruir por su cuenta lo sucedido. Fue así que consiguió a varios peritos locales que analizaron el expediente y encontraron varias contradicciones. Por ejemplo, un testigo había relatado que los restos del agujero del techo (de apenas un metro de diámetro) donde había caído Raúl estaban sobre la escalera, donde el cuerpo debería haber estado, pero éste se encontraba en otro sitio.

También se hallaron incongruencias entre los resultados de la autopsia y la necropsia, como un presunto golpe en la espalda que, debido a la gran altura y peso de la víctima, no debería haberse producido. Un dato curioso es que el accidente fue documentado a las 12.20 horas, mientras que el ingreso de Raúl al hospital Italiano de La Matanza fue a las 14 horas.

LA BÚSQUEDA NO TERMINA

La familia de «Larry» aún sigue preguntándose qué sucedió realmente ese día, qué le quitó la vida a su hijo. Con el expediente recientemente reabierto, peritos de criminalística LOCALES investigan si realmente se trató de un infortunio o si hubo responsabilidad humana. Mientras tanto, a tres años de la pérdida, la familia Larrañaga sigue luchando por ser escuchada en Buenos Aires y poder entender que sucedió realmente.